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Fronteras Fragmentadas, Identidades Multiples -- Gail Mummert

FRONTERAS FRAGMENTADAS, IDENTIDADES MULTIPLES
Gail Mummert


Publicado como introduccion al libro: Gail Mummert (Ed.) Fronteras fragmentadas. Zamora: COLMICH/CIDEM, 1999, 595 pp.

Este libro trata de la construcción social de vidas que se desarrollan sobre dos territorios nacionales. Partiendo del examen de procesos migratorios fundamentalmente entre México y los Estados Unidos, se centra en los dilemas, las decisiones, los proyectos y los sueños tanto de migrantes como no migrantes que se mueven en campos sociales transnacionales[1]. Ubica y trata de entender las vidas de estos protagonistas y las interconexiones que tejen entre espacios sociales geográficamente discontínuos en el marco de procesos mayores de construcción continua del Estado-nación y de identidades colectivas, así como de globalización y transnacionalismo[2]. Es decir, percibimos a estos actores sociales enfrentados a condiciones que acotan y constriñen - mas no determinan mecánicamente- sus decisiones y acciones. Ofrecemos un panorama de las sumamente variadas vivencias de procesos migratorios así como miradas novedosas a prácticas culturales, religiosas, educativas, sociales y políticas creadas, a veces reinventadas, por sujetos sociales. En este sentido, las problemáticas planteadas y los debates lanzados entre las portadas de este volumen rebasan la agenda de los especialistas del tema migratorio. Por lo tanto, el libro será de interés para un público amplio.

Las fronteras múltiples evocadas por el título de este libro incluyen la político-administrativa de láminas de aluminio y alambre de púas que el gobierno estadounidense ha erigido para separar su territorio nacional del mexicano. No obstante, nos referiremos primordialmente a otras clases de fronteras (que Michael Kearney en su ensayo llama "secundarias"): fronteras culturales, lingüísticas, religiosas, étnicas, y sociales. A diferencia de la llamada "cortina de tortillas", estas otras fronteras son trazadas, cuestionadas y reformuladas por personas geográficamente dispersas en una cotidianeidad que poco se repara en el cruce físico de "la línea". Estas fronteras reales e imaginarias son un referente constante en las vidas de millones de personas residentes en ambos países.[3]

En este sentido el presente volumen se distancia de la vasta mayoría de los estudios migratorios que centran su atención en los movimientos de trabajadores a través de una frontera político-administrativa[4]. Esta colección de ensayos propone una visión alternativa de los migrantes y las migraciones, de las fronteras y las identidades que privilegia la perspectiva de los actores sociales que contribuyen a producir y que experimentan procesos transnacionales. Pretende rebasar el nivel descriptivo de perfiles de migrantes mexicanos, tipos de inserción en mercados de trabajo estadounidenses, impactos socioculturales de los flujos, e intentos de cuantificación de volúmenes para explorar las muy diversas formas de vida en espacios sociales transnacionales. Para ello, parte de la premisa de que el migrante no es exclusivamente trabajador; además de formar parte de la fuerza de trabajo, es hombre o mujer, integrante de un grupo de edad, y miembro de una familia y de una o más comunidades locales, regionales, nacionales y transnacionales.

Los tres artículos introductorios a este libro, escritos por John Gledhill, Robert C. Smith, Luis Eduardo Guarnizo y Michael Peter Smith, comparten una preocupación por identificar y analizar prácticas transnacionales de colectividades que abarcan desde la familia hasta el Estado-nación, y las identidades múltiples que las sustentan. También subrayan el hecho de que no existe un enfoque transnacional ni una manera de aprehender el transnacionalismo. Gledhill señala la estrecha relación entre el desarrollo de las ciencias sociales y la formación del Estado-nación así como la crisis paradigmática que enfrentamos los científicos sociales al vernos obligados a repensar nociones centrales como identidad, ciudadanía, membresía, cultura y Estado-nación. En un impresionante recorrido histórico y global, elige ejemplos de las acciones de Estados-nación que se refundan y se reterritorializan. Smith, alimentándose de una comparación entre dos migraciones hacia Estados Unidos (las italianas de principios del Siglo XX y las mexicanas de fines del mismo siglo), se plantea una pregunta central doble: ¿Qué exactamente constituyen formas de vida transnacionales y qué tan novedosas y duraderas son? Partiendo de una crítica al uso indiscriminado del término transnacionalismo, ya sea de manera triunfalista, ya sea pesimista, Luis Eduardo Guarnizo y Michael Peter Smith intentan captarlo "desde abajo" en sus múltiples "localizaciones" expresadas en prácticas y en procesos.

No obstante sus diferentes énfasis, los cuatro ensayistas coinciden en que los fenómenos transnacionales (incluídas las migraciones) – aunque no totalmente nuevos- han alcanzado una intensidad y complejidad sin precedentes en nuestro mundo. Ponen de relieve las múltiples aristas de las diversas experiencias migratorias, enfatizando su vinculación estrecha con la construcción de identidades y prácticas transnacionales, formas de sociabilidad, símbolos de identidad, así como con maneras de vincularse simultáneamente con la comunidad de origen y otras comunidades de pertenencia. Al mismo tiempo, la sección introductoria deja en claro que la resistencia de los académicos a repensar categorías y conceptos claves de las ciencias sociales no nos había permitidio percibir- mucho menos aprehender- muchos fenómenos transnacionales. Dicho de otra manera, la "novedad" del transnacionalismo es parcialmente aparente.

El leitmotiv de este libro es la articulación directa, vista como construcción paralela, de fronteras e identidades colectivas – ambas cambiantes, entrecruzadas y cuestionadas. Abarcamos identidades nacionales, regionales, étnicas, comunitarias, y de género. A nivel de la construcción de identidades nacionales, Robert C. Smith, Alicia Azuela, Mariángela Rodríguez, Arturo Santamaría, Carlos González Gutiérrez, Luin Goldring y Alvaro Ochoa analizan en sus ensayos procesos de forja de distintas nociones de mexicanidad. Enfatizan cómo diversos grupos de mexicanos y no mexicanos han interactuado entre sí y con los gobiernos mexicano y estadounidense para avanzar sus proyectos de nación. Claramente muestran estos autores que las acciones tomadas a lo largo del siglo XX por el Estado mexicano para acercarse a "los mexicanos de afuera"[5] deben entenderse en el marco tanto de procesos mayores de cambio en los sistemas políticos y gobiernos de México y de Estados Unidos como de despertares ciudadanos y movimientos de democratización. Como subraya la sección introductoria, las redefiniciones del Estado-nación y de la ciudadanía mexicanos exploradas en estos artículos no son fenómenos aislados; son una característica de nuestro mundo contemporáneo globalizado.

A nivel de identidades locales, el dramático caso de una comunidad transnacional mixteca analizado por Federico Besserer ilustra la ruptura de la jerarquía entre la cabecera municipal y sus localidades dependientes que la participación ciudadana en elecciones, obras públicas y movilizaciones políticas puede producir así como la identidad transnacional, "pastiche" e incluyente resultante de esta reformulación de la membresía en una comunidad imaginada cultural y políticamente.

En cuanto a identidades de género, los procesos migratorios que involucran cada vez más a mujeres y a niños en los flujos mismos y en prácticas transnacionales han contribuido a trastocar los cánones de derechos y obligaciones de los diversos miembros de la familia. Francoise Lestage, Jorge Durand, Enrique Martínez , Victoria Malkin y Gail Mummert muestran cómo prácticas referentes al noviazgo, la elección de la pareja, el pago de la novia, las decisiones sobre la fundación del hogar y las interacciones entre jóvenes y viejos se han visto modificadas con la participación de varias generaciones de grupos indígenas, mestizos y rancheros en los procesos migratorios transnacionales.[6] No obstante, estos mismos estudiosos insisten en la construcción de relaciones de género y familiares como resultado de negociaciones marcadas por contradicciones y conflictos. De hecho, como argumenta Malkin, la incorporación de mujeres a los flujos migratorios hacia Estados Unidos puede, en determinados contextos, reforzar ideologías de género dominantes en México que colocan a la madre-esposa como pilar de la "familia mexicana unida" contra los embates negativos de la sociedad estadounidense.

El ejercicio de la religiosidad en una época reconocida como de "iglesias sin fronteras" también puede ser analizado desde la perspectiva de la construcción contínua y paralela de fronteras e identidades. Visto el catolicismo como un tradicional baluarte de la identidad y de la nacionalidad mexicanas, algunos analistas plantean que el destierro y desarraigo cultural que trae aparejado la emigración amenazan el equilibrio emocional y espiritual tanto de migrantes como no migrantes. De hecho, es posible constatar la adopción de esta premisa por parte de instituciones religiosas y su subsecuente diseño e implementación de acciones acordes con la promoción de sus proyectos de sociedad. Como muestra Miguel Hernández en este volumen, ante el espectro de la conversión de feligreses católicos a sectas no católicas, ya como acompañamiento de la ida al Norte, ya en el mismo México caracterizado por una creciente diversificación religiosa, ciertas diócesis y parroquias de la Iglesia Católica en ambos lados de la frontera han tomado medidas concretas: una pastoral migratoria, ritos de purificación espiritual para migrantes de retorno o de visita, el ofrecimiento de apoyos materiales que ayudan al migrante a acomodarse en una sociedad distinta.

Desde su divisadero en el área metropolitana de Chicago, Lindy Scott revela que las iglesias evangélicas en zonas de gran inmigración despliegan medidas de captación de nuevos adeptos entre los hispanohablantes: la celebración del culto en español, la formación de nuevos pastores hispanos, un campo de acción para las mujeres, una postura pro-inmigrante, entre otras. La adopción de medidas como éstas, en particular la clara toma de una posición de caridad cristiana que denuncia la explotación de inmigrantes y el racismo y materialismo que han guiado las políticas de control de la inmigración, por parte de grupos anglos conservadores revela importantes transformaciones en las iglesias producto de procesos de transnacionalización. Visto desde la perspectiva del hilo conductor de este libro, este ejemplo de aterrizaje del transnacionalismo en términos del retrazamiento de las líneas divisorias entre "nosotros" y "los otros" ilustra la construcción paralela de fronteras sociales y culturales y de identidades.

Sin duda las fronteras constituyen hoy día objeto y campo de estudio al mismo tiempo que campo de acción para un número creciente de actores transnacionales. En su bosquejo de la construcción de una antropología de la zona fronteriza entre México y los Estados Unidos, Alvarez (1995: 447) enfatiza "las contradicciones, las paradojas, las diferencias y los conflictos de poder y dominación en el capitalismo global contemporáneo y en el Estado-nación, que se manifiestan especialmente en las prácticas a nivel local".

La fragmentación de las fronteras anunciada en el título de este libro alude a su creciente fluidez y porosidad, cualidades que permiten (e invitan) el paso de personas, ideas, bienes, mensajes, imágenes, etc. Sin sostener que la frontera física se haya borrado ni que sea irrelevante a fines del siglo XX, es indudable que las fronteras internacionales (y los Estados-nación que las vigilan celosamente) se encuentran en un proceso de redefinición en esta época postcolonial, producto del capitalismo tardío, la globalización y el transnacionalismo -como enfatizan los ensayistas que abren y cierran esta colección. Algunos analistas enfatizan el creciente desdibujamiento de las fronteras y postulan la desterritorialización de los Estados-nación, mientras que otros afirman que se están retrazando esas fronteras de maneras novedosas; es decir, los Estados-nación se reterritorializan. Paradójicamente las lecciones que se pueden extraer de este libro apoyan a ambas tesis; es posible hablar de procesos simultáneos de desterritorialización y de reterritorialización que se aterrizan y se expresan de maneras a veces sorprendentes en las vidas laborales, políticas, sociales y familiares de migrantes y no migrantes a lo largo y ancho del globo.

Una de dichas expresiones es el consumo, la transmisión y la venta de objetos culturales. Partiendo de la metáfora de equipaje cultural, Judith Boruchoff muestra cómo la cultura material contribuye a la creación de formas sociales transnacionales. Al asociarse en la conciencia con personas y lugares geográficamente distantes, objetos como una cinta musical, un video de una fiesta familiar, o la bandera nacional adquieren significados que los individuos les atribuyen para entender e interpretar su mundo. Símbolos de identidades múltiples, estos objetos han viajado con los migrantes desde siempre, haciendo más soportable la dolorosa separación física de las familias y del terruño y contribuyendo a la creación de espacios sociales transnacionales. Desde luego, en más de una época, el traslado físico de algunos de estos objetos se ha constituido en actividad económica, frecuentemente dentro de la economía informal. Como dos ejemplos de este tipo de aprovechamiento de nichos de oportunidad por migrantes mismos, presentamos la "industria" de las remesas (en dinero y especie) y correspondencia transportadas y entregadas por migrantes-empresarios salvadoreños analizada por Sarah Mahler y la "industria" musical rastreada por Alvaro Ochoa.

Los aportes a los debates académicos logrados por este libro rebasan por mucho el objetivo central del coloquio internacional que le dio origen: dar a conocer en México las ópticas alternativas del transnacionalismo[7] para el estudio de la migración mexicana hacia el Norte. En el espíritu de los coloquios otoñales de El Colegio de Michoacán de servir de enlace con el mundo académico allende nuestra región de Occidente, del 22 al 24 de octubre de 1997 convocamos a destacados pensadores de dos continentes para exponer sus posiciones respecto al transnacionalismo, aterrizadas en el caso de la migración entre México y Estados Unidos. Las alusiones ocasionales a otras migraciones contemporáneas o históricas (por ejemplo, las salvadoreñas, conosureñas, chinas, o italianas) resultaron ser contrapunteos fascinantes para descubrir particularidades y semejanzas con las mexicanas.

Al igual que en el foro en el cual se gestó, este libro da voz a una amplia gama de personas involucradas en y comprometidas con procesos migratorios transnacionales: desde migrantes mismos y líderes de organizaciones de migrantes hasta sacerdotes; desde académicos de un puñado de disciplinas a profesionales de la salud mental; desde maestros hasta funcionarios públicos encargados de programas de enlace con comunidades de mexicanos en el extranjero. Además, varios de los autores –particularmente Rubén Hernández, Moisés Cruz, Rafael Alarcón, Warren Anderson, Carlos Buitrago y Eva Villalón- dan voz a participantes en procesos transnacionales insuficientemente analizados cuando no francamente olvidados: niños estudiantes e hijos de migrantes, profesores, padres de familia, abuelas, pandilleros, ingenieros de punta, promotores artísticos, políticos, pentecosteses, diplomáticos, mariacheros, etc.

Como era de esperarse, no todos los autores hablan el mismo idioma ni se apropian de uno de los varios enfoques transnacionales presentados en el coloquio. Algunos–los menos- emplean los términos de migrantes internacionales o familias binacionales o biculturales para referirse a la incorporación de conductas y normas asociadas con más de una supuesta cultura nacional a las vidas de migrantes de carne y hueso.

Pero todos los autores coinciden en su interés por escudriñar los conflictos que viven los migrantes al ser cuestionados sus valores, costumbres, idioma, lealtades e identidades; al perder ciertos anclajes en redes de apoyo familiar y verse obligados a desarrollar otros; al enfrentar otra concepción de las relaciones entre el Estado-nación y sus ciudadanos. Dichos enfrentamientos son particularmente pronunciados en materia de la educación de los hijos, como resaltan Gustavo López Castro e Irma Olmedo en sus visiones complementarias de las percepciones de alumnos, maestros y padres de familia de las realidades y utopías del aprendizaje de los niños en Michoacán y en Chicago, "aquí y allá". Como enfatiza Cristina Bottinelli, la situación de ilegalidad y/o la percepción de migración "forzosa" con las cuales viven muchos migrantes y sus familias agregan dificultades psicológicas a la lucha por la sobrevivencia y por "educar "-en el sentido amplio de la palabra- a su descendencia para la vida.

En sus ensayos que cierran la colección, Matthew Gutmann y Michael Kearney parten de los materiales empíricos y reflexiones aquí reunidos para ofrecer ópticas complementarias de la construcción constante de fronteras e identidades. Preocupado por evitar el peligro de atribuir múltiples transformaciones culturales ocurridas en México linealmente al impacto de la migración al Norte, Gutmann sitúa las nuevas prácticas culturales y relaciones de género y familiares documentadas en este libro en el marco de la política estadounidense hacia los inmigrantes y de cambios socioeconómicos mayores. En un ensayo teóricamente ambicioso, Kearney propone dos modelos conceptuales que cuestionan y profundizan nuestra visión de las clasificaciones identitarias que efectúa la frontera México-Estados Unidos.

De hecho, la noción de "fronteras clasificantes" de Kearney nos lleva a una reflexión sobre los autores de estos ensayos. No es casual que la vasta mayoría de éstos hayan cruzado fronteras literales y metafóricas de múltiples maneras. Sus sinopsis biográficas en la sección "Acerca de los autores" dejan entrever fragmentos de sus trayectorias que atestiguan estos "viajes". Sin duda este hecho les dota de una sensibilidad -y frecuentemente de una reflexividad, desafortunadamente no siempre analizada- para el estudio de migrantes, fronteras e identidades en vilo. Algunos lo han hecho siguiendo las huellas de los sujetos estudiados[8]; otros en peregrinaciones personales y/o académicas. En todos los casos, los "cruces de fronteras" han significado enfrentar obstáculos y retos metodológicos para analizar identidades y prácticas tanto propias como ajenas. Frecuentemente hubo que transgredir fronteras disciplinarias entre la sociología, la antropología, la historia, la demografía y las ciencias políticas.

Un resultado de estos "viajes" interdisciplinarios e internacionales emprendidos por los autores de este volumen ha sido precisamente la generación de nuevas fuentes y metodologías de acercamiento a los procesos migratorios. El lector avizorado encontrará alusiones mínimas a censos, encuestas a gran escala o estadísticas oficiales en estos estudios. Predomina, en cambio, el recurso a la etnografía, la observación participante durante una estadía de cierta duración, las entrevistas, y las encuestas a pequeña escala diseñadas ad hoc para el estudio en cuestión; la consulta de diarios personales, discos, y periódicos; y las reflexiones producto de una práctica profesional que pone al analista en contacto con migrantes y sus familiares o bien de las relaciones sociales entabladas o reinventadas a través de objetos culturales. Este libro atestigua la observación etnográfica de espacios virtualmente inéditos en el campo de los estudios de migración: las esquinas urbanas donde se reúnen pandilleros, encuentros deportivos entre inmigrantes en el corazón del Medio-Oeste estadounidense, sitios del Internet, tertulias artísticas e intelectuales en New York o Ciudad de México, y festejos panlatinos en las calles de Los Angeles, para mencionar tan sólo algunos de ellos. Otros de los autores aquilataron fuentes preexistentes pero poco socorridas en este campo - tales como las actas matrimoniales de registros civiles o parroquiales, registros de envíos monetarios vía telégrafos, la prensa referida a espectáculos o boletines de agrupaciones religiosas- y les plantearon nuevas interrogantes sobre prácticas culturales. Esta elección consciente de fuentes se desprende de la posición metodológica compartida por la vasta mayoría de los autores: el privilegiar acercamientos que revelaran los discursos, las vivencias y las prácticas de migrantes y no migrantes.

Diversas estrategias de acercamiento se han adaptado para "aprehender" no sólo procesos, prácticas e identidades escurridizos, sino sujetos más móviles y complejos. El entender sus formas de vida implica más que estancias de investigación en los dos polos del modelo constituido sobre lugar de origen/lugar de destino; o de completar la vuelta por circuitos que incluyen más que dos puntos. Requiere de analistas capaces de insertarse en los campos sociales transnacionales en los cuales se desarrollan las vidas de migrantes y no migrantes hoy en día, y dispuestos a incorporar su propio posicionamiento como observadores y participantes en sus análisis[9].

En conclusión, a través de las innovaciones teórico-metodológicas reseñadas en apretada síntesis en esta introducción se perfila una visión alternativa de los procesos migratorios. Dicha visión cuestiona conceptos que han sido piedras angulares de las ciencias sociales tales como cultura, Estado-nación, e identidad, al romper con la supuesta unicidad entre un territorio y una cultura nacionales. La propuesta de la noción de campo social transnacional hace añicos la conceptualización bipolar largamente sostenida del espacio en el cual se mueve el migrante y pulveriza la dicotomía tajante migrante-no migrante. Con este volumen esperamos mostrar las limitaciones del enfoque bipolar y provocar una consideración del potencial explicativo e interpretativo de los enfoques englobados bajo la óptica transnacional para entender las vivencias y procesos migratorios.

Como en toda empresa colectiva, el momento culminante de su conclusión obliga a reconocer las deudas contraídas. Son múltiples las que yo he acumulado en el proceso de alumbramiento del coloquio y del libro. En primer término, agradezco los esfuerzos de los veintiocho autores por afinar sus textos, entrando en diálogos electrónicos conmigo y entre sí y venciendo los obstáculos de la distancia, para que los lectores tuviesen un producto ampliado y mejorado. Varios de mis colegas del Centro de Estudios Antropológicos de El Colegio de Michoacán me apoyaron con sus atinadas sugerencias; mención especial merecen Andrew Roth y Cristina Monzón quienes me auxiliaron en la difícil tarea de expresar en español matices cruciales de conceptos que aparecían en los ensayos. Como siempre, a la hora de la redacción, mi compañero de vida Sergio Zendejas fue mi más acérrimo crítico y por ende mejor amigo; si bien no pude responder a todas sus exigencias de precisión teórica, reconozco que éstas me ayudaron a definir rumbos y a enriquecer y precisar argumentos. Con maestría y contra reloj Susana Marín de Rawlinson y Paul Kersey tradujeron cinco de los ensayos, facilitando así la transmisión de ideas a través de fronteras lingüísticas. Por último, no puedo dejar de expresar mi sincero agradecimiento a dos secretarias que tras bambalinas apoyaron de mil maneras la organización del coloquio de 1997 y la confección de este libro, respectivamente: Julia Guzmán López y Blanca Corrales Suárez demostraron siempre profesionalismo, eficiencia y –no menos importante- un buen sentido del humor.


REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS


ALVAREZ, Robert R., Jr. 1995. "The Mexican-US border: The Making of an Anthropology of Borderlands". Annual Review of Anthropology 24, pp. 447-470.

BASCH, Linda, Nina Glick Schiller y Cristina Szanton Blanc.1994. Nations Unbound: Transnational Projects, Postcolonial Predicaments, and Deterritorialized Nation-States. Amsterdam: Gordon and Breach.

CASTILLO, Manuel Ángel, Alfredo Lattes y Jorge Santibañez (coords.). 1998. Migración y Fronteras. México: El Colegio de la Frontera Norte, Asociación Latinoamericana de Sociología y El Colegio de México.

GLICK SCHILLER, Nina, Linda Basch y Cristina Blanc-Szanton. 1992. "Introductory Remarks and Research Questions". En Glick Schiller, Nina, Linda Basch y Cristina Blanc-Szanton. (eds). Towards a Transnational Perspective on Migration. Race, Class, Ethnicity, and Nationalism Reconsidered. New York: New York Academy of Sciences, pp. ix-x.

KEARNEY, Michael. 1995. "The Local and the Global: The Anthropology of Globalization and Transnationalism." Annual Review of Anthropology 24, pp. 547-565.

MARCUS, George E. 1995. "Ethnography in/of the world system: The emergence of Multi-Sited Ethnography". Annual Review of Anthropology 24, pp. 95-117.

Estudio Binacional México-Estados Unidos sobre Migración. Informe del Estudio Binacional de Migración. 1997. México: Secretaría de Relaciones Exteriores y Commission on Immigration Reform.

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[1] Glick Schiller, Basch y Blanc-Szanton (1992:ix, 1994: 27) enfatizan la acción social de los migrantes al postular que éstos crean tales campos en el proceso de mantener múltiples relaciones sociales, económicas y políticas que atraviesan fronteras geográficas, culturales y políticas.

[2] Kearney (1995: 548) hace una distinción útil entre procesos de globalización que "occurren sin referencia a las naciones" y procesos transnacionales que "están ancladas en y trascienden uno o más Estados-nación". Agrega que los primeros son "más abstractos, menos institucionalizados y menos intencionales" que los segundos, los cuales "enfatizan los proyectos culturales y políticos del Estado-nación".

[3] Desde luego estas fronteras se construyen también al interior de un mismo país. De hecho, los materiales empíricos presentados en este volumen permiten reflexionar sobre los entrecruzamientos de las divisiones entre "nosostros" y "los otros" construídas en nombre de la nacionalidad y de sentidos de pertenencia étnica, regional y/o local.

[4] El Estudio Binacional (1997) y Castillo, Lattes y Santibáñez (1998) son típicos productos recientes de esta visión unidimensionalde la frontera tan predominante en los estudios de migración tanto en Estados Unidos como en México.

[5] Entre las acciones más recientes destacan la creación de instancias gubernamentales de atención a migrantes y las iniciativas legislativas en materia de nacionalidad y participación en procesos electorales desde el extranjero.

[6] Los jóvenes en edad casadera -migrantes y no migrantes- parecen estar a la vanguardia de estas transformaciones en prácticas e ideologías.

[7] Para la visión de unas pioneras de esta perspectiva, véase Glick Schiller et al. (1992) y Basch et al. (1994).

[8] Marcus (1995) señala este camino como el más común en la producción de etnografías construídas sobre múltiples sitios.

[9] Basch, Glick Schiller y Szanton Blanc (1994: 16) enfrentan el incómodo tema de las formas en que "los científicos sociales simultáneamente consumen conceptos hegemónicos y contribuyen a su formulación." Ver también Gledhill (este volumen) al respecto.